8 feb. 2009

De la dictadura a… la dictadura

Corrían los años setenta, España se preparaba para abrazar la democracia y yo, entonces una niña, asistía como testigo a los cambios políticos. La gente se manifestaba pidiendo libertad de expresión y la deseada democracia prometía el nacimiento de un estado de derecho en el que todos nos sentiríamos respaldados.

Han pasado muchos años y los que más gritaban libertad en la calle hoy ocupan cargos de responsabilidad, pero por desgracia pronto olvidaron sus reivindicaciones. En realidad su intención no era conseguir la libertad sino imponernos sus ideas. Por este motivo muchos de los que fuimos testigos de aquellas peticiones de libertad nos vemos obligados a salir de nuevo a la calle pidiendo de nuevo libertad, libertad de verdad, libertad para educar a nuestros hijos según nuestros ideales sin la paternalista intervención de papá Estado y libertad para utilizar cualquiera de las lenguas reconocidas en España. Hoy nos ha tocado a los gallegos defender este último aspecto, los otros ya nos llevaron en anteriores ocasiones a salir a la calle.

¿Hasta cuándo tendremos que seguir exigiendo nuestro derecho a ser libres? y sobre todo ¿cuándo llegará la democracia a España?, porque aunque hace años que intentan convencernos de que vivimos en democracia, la continua merma de los derechos civiles sólo constata que vivimos en la más dura de las dictaduras, aquella que pretende hacernos creer que la libertad no es la capacidad de elegir sino el derecho de nuestros dirigentes a imponernos lo que ellos creen que nos conviene. Porque los pobrecitos españoles somos tontos, algo que empiezo a creer que es cierto, y debemos obedecer sin rechistar a lo que nuestros dirigentes nos imponen.

Eso sí, como los impositores son muy progresistas, nos lo imponen con mucha “camaradería” y entonces parece ser que no es imposición sino que es una debida reconducción de nuestra conducta equivocada. ¡Abajo la dictadura y viva la libertad!

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