7 jun. 2010

El verdadero gasto inútil: las autonomías

Desde que Pepiño es menistro no nos regala joyas a menudo como hacía antes. Pero cuando lo hace, se luce como nunca.

La última de Parviño Blanco es preguntarse si tiene sentido la existencia de las diputaciones, y de paso reconoce que en el debate político se acostumbra a hablar de chorradas en lugar de cosas verdaderamente importantes.

Lo publicaba ayer La Voz de Galicia:

«¿Tiene sentido en una Administración tan descentralizada que sigan existiendo las diputaciones provinciales? ¿Tiene sentido que haya tantos miles de ayuntamientos tan dispersos, que no tienen prácticamente capacidad de invertir y cuyo único gasto es el gasto corriente? Estas son las reflexiones de verdad. En el debate político nos hemos acostumbrado, lamentablemente, a hablar de chorradas en lugar de hablar de las cosas de fondo»


Como de costumbre Parviño no se entera. Le tengo que dar la razón que se han acostumbrado a discutir sobre chorradas, tanto que ya no saben ver más allá y no se enteran aunque lo tengan ante las narices.

Lo que sobra no son las diputaciones, que tampoco suponen un gasto de dinero público tan preocupante como otras cosas. El mayor gasto inútil que soportamos los españoles con el dinero que sale de nuestros bolsillos es el estado de las autonomías.

Ya lo he dicho muchas veces y en muchos sitios, pero no me canso de insistir: la replicación de la estructura del estado en todas y cada una de las autonomías supone un gasto público brutal, el mayor despilfarro del estado español. Y eso sin tener en cuenta que el estado de las autonomías no es más que un sistema de taifas donde cada reyezuelo hace lo que se le antoja y además provoca unas diferencias inconcebibles entre gente del mismo país por vivir en diferentes zonas. Es el mayor absurdo al que ha llegado nuestra democracia. Absurdo apadrinado por nuestra precaria y deficiente constitución que nació contaminada con los “regalos” a los nacionalismos.

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