11 may. 2007

De casta le viene al galgo.

Al igual que la entrada que titulé Pablo Iglesias, un demócrata de aúpa, esta también la tenía como borrador y esperando disponer de un poquito de tiempo para redactar las notas que tenía desordenadas.

Empezaré por presentarles al protagonista de la historia: se trata de D. José Calvo Sotelo, 1893 – 1936.

Seguramente todos sabemos quién es, pero como es posible que pueda leer esto algún sufridor de la LOGSE que no se haya preocupado de formarse más allá de lo que dicha ley de (des)educación proponía, o que esté intentándolo ahora, explicaré que el Sr. Calvo Sotelo era monárquico y parlamentario durante la II República.

Pues bien, en la Sesión parlamentaria del 16 de junio de 1936, como Jefe de la Oposición y en respuesta al presidente del Consejo de Ministros, Calvo Sotelo dijo:

“Yo tengo, señor Casares Quiroga, anchas espaldas. Su señoría es hombre fácil y pronto para el gesto de reto y para las palabras de amenaza; le he oído tres o cuatro discursos en mi vida; los tres o cuatro desde ese Banco Azul, y en todos ha habido siempre la nota amenazadora...”

“...Yo digo lo que Santo Domingo de Silos contestó a un rey castellano: "Señor, la vida podréis quitarme, pero más no podréis", y es preferible morir con gloria a vivir con vilipendio.”

En aquel momento, D. José no sabía cuan proféticas resultarían esas últimas palabras.


En la sesión del 1 de julio de 1936, en su discurso en la cámara, el diputado socialista Ángel Galarza manifiesta:

“...la violencia contra el jefe del partido monárquico –Calvo Sotelo- no sería un delito incluso hablando de un atentado contra su vida...Esas palabras, que en el Diario de Sesiones no figurarán, el país las conocerá, y nos dirá a todos si es legítima o no la violencia.”

No sé en el resto, pero en mi tierra esto es una amenaza en toda regla. Ahora ya sabemos de quien heredan el talante los actuales socialistas.

En la sesión del 11 de julio de 1936, Calvo Sotelo pronunció una intervención, tras la que recibió de nuevo una amenaza de muerte, pero esta vez de alguien muy conocido entre los que hemos vivido la transición, la Pasionaria:

Cuando volvió a sentarse, entre aclamaciones y protestas de unos y otros, Dolores Ibárruri, la Pasionaria, del partido comunista de las Cortes, le gritó:
“Este es tu último discurso”

En la sesión del 15 de abril de 1936, cuando el comunista José Díaz amenazó a Calvo Sotelo de que no iba a morir con los zapatos puestos, Doña Dolores, siguiendo la macabra amenaza afirmó que:
“si os molesta le quitaremos los zapatos y le pondremos las botas”.


A las 3 de la madrugada del 13 de julio de 1936, un grupo de Guardias de Asalto y miembros de las Juventudes Socialistas, dirigidos por el Capitán de la Guardia Civil Condés, instructor de las milicias paramilitares socialistas, en un furgón policial llegaron a la casa del Sr. Calvo Sotelo diciendo a la sirvienta que les abrió que traían orden de detenerlo y mostrándole una orden de detención falsa.

El revuelo despertó al señor Calvo Sotelo y a su familia. Salió el diputado para averiguar de qué se trataba. Le repitieron lo de la orden de detención. Algo debió de extrañar esta conducta al Sr. Calvo Sotelo, ya que exigió que se identificaran.

Después de abandonar el señor Calvo Sotelo su domicilio, y como transcurriera algún tiempo sin noticias suyas, sus familiares llamaron a la Dirección de Seguridad para saber si continuaba allí detenido. Como se les manifestara que no tenían conocimiento de tal orden de detención, rogaron a la pareja de Seguridad que estaba de servicio en la puerta de su casa que comunicaran con la Dirección.

La Policía encontró por la mañana la camioneta. Después de las dos de la tarde se supo que el cadáver estaba en el depósito del cementerio del Este. A las cuatro menos cuarto de la madrugada se había presentado allí la camioneta. Manifestaron al guarda que traían un cadáver. Lo depositaron sobre una de las mesas. Estaba vestido con un traje gris claro. Llevaba zapatos marrón, calcetines grises, y el sombrero, también gris claro, se hallaba al lado.

Tenía toda la cara manchada de sangre, lo mismo que la ropa. Se apreciaban, a primera vista, una herida de bala en el ojo derecho, con otro orificio en la región occipital. También se advertía otra herida de bala en el pecho, a la altura del corazón.

El autor material de la muerte fue el pistolero socialista Luis Cuenca, miembro de la escolta del dirigente del PSOE Indalecio Prieto. Él y Condés confesaron su crimen a los dirigentes del PSOE Julián Zugazagoitia, Juan-Simeón Vidarte e Indalecio Prieto. Los tres les reprocharon su acción, pero no los denunciaron y les aconsejaron que se ocultaran (Condés lo hizo en el domicilio de la diputada socialista Margarita Nelken) y esperaran a la inminente Guerra Civil.

Este flagrante encubrimiento de un gravísimo crimen político, lo confirmaron años después los tres protagonistas en sus respectivos libros de memorias.

En el Museo del Ejército se puede contemplar la pistola con que fue asesinado el Sr. D. José Calvo Sotelo.

5 comentarios:

gutiforever dijo...

Esta es la auténtica "Memoria Histórica".
desde el asesinato de Calvo Sotelo a Paracuellos.
Sólo hay que ver y oir las manifestaciones de Almudena Grandes,Royo Villanova,o las últimas declaraciones de la minitra Magdalena Alvarez sobre Esperanza Aguirre,para observar que si pudieran,nos darían el mismo tratamiento que en el 36.
No tengais ninguna duda.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Nunca se podrá decir que no le avisaron :(

Elentir dijo...

Ésta es la parte de la "memoria histórica" que los muy canallas prefieren esconder bajo el manto de la amnesia selectiva. Muchas gracias por recordarnos estas citas, he leído mucho sobre la Segunda República y la Guerra Civil, pero nunca está de más que le refresquen a uno la memoria.

Zapataplús!! dijo...

Conocía esa historia y la has narrado a la perfección.

De ahí viene aquello de 'morir con las botas puestas'

Merlinjoy dijo...

Es vergonzoso ver como el PSOE se apropia las instituciones y las prostituye para conseguir su finalidad, que no es otra que la eliminación del PP y así poder perpetrarse en el poder.
¿Para cuando van a actuar de la misma manera en el caso Bono?¿Y el caso Chavez?¿Millet?etc etc etc
Es el estado de derecho lo que estamos prostituyendo en pos del beneficio de un partido político, y es la justicia la que debería de actuar sin arbitrariedad, sin tener en cuenta el color de a quien se juzga ni los intereses creados en su sentencia.
La de portadas que se han sacado con los dichosos trajes de Camps y es asombroso el silencio de los medios y la complicidad de la fiscalía en relación a los casos de corrupción de los socialistas.