26 sept. 2008

Mitos y leyendas.

Está corriendo por ahí, y no sé cuanto tiempo llevará, una cadena de correos electrónicos que avisan sobre los terribles peligros de consumir Actimel y Red Bull. A mí me llegó hace tres o cuatro días.

Sobre Actimel dice, resumiendo, que el cuerpo genera de forma espontánea la L Casei de marras que tanto anuncian y que, al dársela por vía oral, deja de producirla y uno se vuelve dependiente del Actimel para que el cuerpo funcione.

Sobre el Red Bull dice que es poco más o menos que una bomba de relojería que matará a todo el que la toma antes o después por un accidente cardíaco o cerebrovascular.

Como tengo por costumbre no creerme nada de estos correos, decidí dedicar 10 minutos de mi tiempo a hacer una pequeña búsqueda en la red y en el primer enlace ya encontré la primera referencia al correo que intenta desacreditar el Actimel, el cual alega un motivo que ya pensé yo en cuanto leí el correo: la L Casei Inmnunitas es una bacteria, y el cuerpo no produce bacterias, aunque la albergue estableciendo una relación de simbiosis.

Respecto al Red Bull no encontré ni confirmación ni negación de lo que en el correo se le atribuye. Lo que encontré es este estudio comparativo entra seis marcas de estas bebidas mal llamadas energéticas, que no son tal cosa sino estimulantes.

Lo que he deducido de este estudio y de otras referencias que he localizado es que estas bebidas contienen, además de un elevado nivel de cafeína, otras sustancias estimulantes que dan como resultado que una latita de estos productos equivalga a tomarse entre tres y cuatro cafés. Es evidente que esto no es demasiado sano y que el riesgo de accidentes circulatorios existe.

Claro que en el correo que recibí lo pinta como un horror y se centra en una sola marca, lo que hace pensar que es un intento de la competencia de desacreditar a la más famosa de estas bebidas.

Cambiando un poco el tema, y a raíz de un comentario del amigo Ignacio (el galáctico), me he acordado de las leyendas urbanas que circulan por ahí acerca del genial Groucho Marx.

Ignacio acuño una frase que, por ser él un bloguero novato, atribuyó a Groucho. Él nos explicará si la intención era que la frase corriese y pensó que siendo suya no lo haría, mientras que todo lo que se atribuye al genial cómico corre como un reguero de pólvora deflagrando (aprovecho para recordar el significado de “deflagración”).

La frase en cuestión es:

La historia es una sucesión sucesiva de sucesos sucedidos sucesivamente


Y parece que ha tenido éxito. Yo ya la había visto varias veces.

El caso es que la mitad de las cosas que se cuentan de Groucho son falsas, y la mitad de lo que se le atribuye no es suyo. Y el ejemplo más curioso es el de su ya archifamosísimo epitafio:

Disculpen que no me levante


Que se da como verdadero en casi todos los sitios en que se habla del actor. Pero es absolutamente falso, la prueba más concluyente es la foto de la lápida de su nicho.



Conclusión: de lo que te cuenten, NADA, y de lo que veas, la mitad.

12 comentarios:

Ignacio dijo...

Y ahora me sacas del anonimato y a la frase del orfelinato.
Tu eres de los que le dirá aun a naco que los reyes son los padres.

¡Con lo que me costé convencerlo el año pasado de que San Valentin son los padres!

Interruptor dijo...

¡No jodas! Yo que creía que la que me mandaba regalitos anónimos en S. Valentín era una admiradora secreta y ahora resulta que es mi santa madre para que no me dé cuenta de lo feo que soy.

Deprimido me quedo.


hoyyanomelevanto

Lek dijo...

Casi todos los mensajes negativos sobre productos varios estoy seguro que surgen por la competencia (la real o la de consumo)

Interruptor dijo...

Pues supongo que sí, que es la única explicación lógica a los ataques a una marca.

Pero lo llamativo es la facilidad con la que esos bulos recorren la red sin que nadie se pare ni 5 minutos a comprobar si tienen algo de fundamento.

Yo tengo la costumbre de buscar y, si encuentro la información que lo desmiente, la envío a quien me mandó el correo pidiéndole que relance la cadena en dirección contraria, remitiéndole la información a quien les envió el mensaje con la esperanza de que llegue al origen. Eso hice, por ejemplo, con el correo que corrió sobre el numerito en los cartones de leche que Pascual y Tetra Pack se encargaron de explicar.

Natalia Pastor dijo...

Esto de las marcas son guerras subterraneas,como las que mantiene Don Simón y Pascual con el zumo de naranja natural "ultracongelado",que ya no sabes si te estás bebiendo zumo de frutas o un brebaje esotérico de los que Panoramix preparaba en la marmita.
Que cosas....

Hilda dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hilda dijo...

Muy buena información y muy buena costumbre. Yo investigo pero no lanzo una carrera de correos corrigiendo, debería hacerlo. Y es cierto, la gente los reenvía sin siquiera saber o averiguar es cierto.

Con respecto al red bull, bien lo dijiste, no es muy sano, aunque no provoque infartos inmediatos, ya tener cafeína y otros estimulantes, lo hacen nadita recomendable. En ese sentido el comercial de la televisión, te dice que te dará energía pero no a qué precio.

Saludos y que bueno que hay gente como tú, que investigue, debería haber más. Hilda

Benita Pérez-Pardo dijo...

ja,ja,ja... Tremenda prueba la lápida.

Hay una profesión seminueva "foristas". Les contratan las marcas para que les defiendan en los foros en internet y, en ocasiones, ataquen a "otras marcas". Desde que me contaron eso no me fío de ningún foro. Suelo pasarme de ingenua...

Saludos

Elentir dijo...

Es curioso: en el momento histórico en que tenemos más medios de infomación, es precisamente cuando más rápidamente se propagan todo tipo de bulos. Más que la sociedad de la información, esto es la sociedad de la desinformación.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Ya no me creo que Groucho esté enterrado ahí, ni que haya una galaxia con el nombre de Ignacio, ni que se vaya a encender la luz cuando doy al interruptor. Dudo, luego soy bloguero.

Interruptor dijo...

¡Anda! yo creía que eso se llamaba duda metódica y resulta que se llama bloguear.

¿Has pensado en escribir algún tratado de filosofía del bloguero? Yo creo que tendría éxito.

o s a k a dijo...

disculpen que me levante y me apropie de todas sus genialidades

brindo con agua, por si acaso

n a c o
ladróndebicicletas