4 mar. 2008

Esta vez, punto para Rajoy.

Así como la semana pasada mantuve que el debate había estado totalmente igualado, el de esta semana me ha parecido muy, pero muy diferente. Como en el otro caso, voy a diferenciar contenidos e imagen.

Respecto a los contenidos, el señor Caldera (el del tipp-ex) mantenía al final del debate que Zapatero había lanzado 90 propuestas, lo cual, como bien calcula Montse, significa que lanzó una propuesta cada 30 segundos. Señor Caldera, permítame que le tome por tonto porque prefiero hacer eso a suponer que usted toma por tontos a todos los españoles. Dicho esto, creo que Zetapé se mantiene en sus trece y no reconoce la gravedad de la situación económica en que vivimos además de no enterarse de lo que va la película. Se empeñó en enzarzarse en una bobada como es el contenido de la primera pregunta que Rajoy le hizo en esta legislatura desde el estrado del Congreso, y todo para que al final acabase reconociendo que hablaba de temas económicos aunque según él era para citar a algún ministro, como si eso hiciese que la economía dejase de ser economía. No fue capaz de rebatir prácticamente ninguna de las argumentaciones de Rajoy y eso las pocas veces que intentó rebatir algo, porque la mayor parte de las veces se dedicó a no responder e ilustrar el mundo de Yupi en que vive. Por su parte, Rajoy me pareció consistente en sus argumentos y bastante certero en sus apreciaciones. Creo que esta vez se lo había preparado bastante mejor. Como era de esperar, Zapatero apenas hizo ninguna propuesta, diga lo que diga Caldera, y Rajoy hizo pocas pero mejor explicadas que en el otro debate.

Respecto a la imagen, Rajoy me pareció que corrigió sus errores del debate anterior. No se dedicó a mirar insistentemente los relojes, utilizó mucho mejor las gráficas y fue mucho más directo, claro y contundente llegando mejor al espectador. Dio sensación de presidente, mientras que Zapatero daba la sensación de ser un aspirante inexperto. El socialista, en cambio, estaba desencajado y perdido, las caras eran un poema cada vez que no sabía por donde salir, lo que ocurrió repetidas veces. La actitud del presidente llegó a ser patética cuando, al terminar el tercer bloque y viendo como iban las cosas, la moderadora propuso ampliar las intervenciones de ese bloque para aclarar los argumentos, y de paso dar a Zeta una oportunidad de no salir vapuleado del todo, a lo que Zapatero respondió inmediatamente que no, que mejor ir al descanso, cosa lógica ya que estaba recibiendo una paliza dialéctica soberbia y no era capaz de dar respuestas de ningún tipo. Zapatero dio la imagen de estar noqueado en todo momento. Rajoy tuvo que hacer la imbecilidad de sacar a relucir la niñita de marras al final y Zeta repitió también la frase de cine chorras.

En fin, que vi a un Zapatero que no supo desenvolverse aunque lo intentó y que no pasa de un 4, siendo generoso, si tengo que ponerle nota. Por otro lado vi a un Rajoy con modos de ganador, seguro y solvente, al que puntuaría con un 8.

Esta vez sí, esta vez hubo un claro ganador de este debate, si es que en un debate se puede hablar de ganadores y perdedores. Pero ya se han encargado ciertos periodistas, tras el debate, de cambiar la realidad, como si el debate hubiese sido otro absolutamente diferente. De cualquier manera, da igual. De nuevo se convence a los ya convencidos y no se convence a los indecisos, este tipo de debates de formato granítico no cambian más de 2 votos. Me gustaría ver a estos candidatos en debates al estilo americano, sentados ante un buen grupo de periodistas que les pregunten por lo que realmente interesa y respondiendo ambos a las mismas preguntas, entonces veríamos si son capaces de hablar de lo que realmente preocupa a los ciudadanos y cuáles son las verdaderas diferencias entre lo que proponen ambos.

2 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Si quedaba alguna duda de quien es Zapatero, ayer quedó claro cuando desenterró a los muertos del 11-M, y los puso a desfilar para sacudir a las mismas hordas que hace cuatro años asaltaban las sedes del PP y agredían a sus militantes.
A este punto de infamia ha llegado este personaje acorralado por sus mentiras y la rendición ante ETA.

Interruptor dijo...

Natalia, creo que las dudas ya sólo les quedan a sus sectarios, el resto ya sabemos que es el político más inmoral que hay en España. Sabemos que es el que no quiere que utilicen el terrorismo para hacer política pero él usa el 11-M y que es el que firma resoluciones de la ONU para enviar tropas a Irak a la vez que retira las tropas española haciendo quedar a nuestro ejército a la altura del betún, además de muchas otras lindezas.